Proyecto de Valores
Formación ética y humana
Formación ética y valórica que sustenta el crecimiento personal, el respeto mutuo, el compañerismo y la resiliencia en la vida diaria.
Nuestro compromiso formativo y propósito de vida
En el Colegio José Arrieta, concebimos la labor educativa como un proceso integral que trasciende la sola entrega de conocimientos académicos. Desde nuestra fundación en 1973 y el otorgamiento de nuestro Reconocimiento Oficial bajo el Decreto Cooperador Nº 11621, hemos asumido la responsabilidad de formar personas íntegras, éticas y conscientes de su rol en la sociedad.
Nuestro proyecto se define por la convicción de que cada estudiante posee un potencial único que debe ser cultivado en un ambiente de seguridad, afecto y exigencia formativa. En nuestras dos sedes de Av. José Arrieta 6870 y Januario Espinoza 7131, trabajamos de la mano con las familias para propiciar un espacio donde el aprendizaje conviva con la formación del carácter.
No buscamos solo el éxito escolar individual, sino el desarrollo de ciudadanos empáticos, autónomos y comprometidos con el bienestar común.
Los Tres Pilares de Nuestra Visión Formativa
Autonomía Ética
Guiamos a nuestros estudiantes para que actúen bajo principios de honestidad y rectitud, siendo capaces de tomar decisiones responsables y conscientes del impacto de sus acciones.
Inclusión y Valoración de la Diversidad
Formamos en el aprecio y respeto por las diferencias individuales, promoviendo una cultura de acogida y buen trato donde la diversidad enriquece nuestra convivencia comunitaria.
Responsabilidad Social
Incentivamos el compromiso activo con el entorno, enseñando a nuestros estudiantes a ser agentes positivos de cambio y servicio en la comuna de La Reina.
La Alianza Indisoluble Familia-Escuela
La formación valórica solo es efectiva cuando existe una perfecta sintonía y coherencia entre las enseñanzas del hogar y las prácticas de la escuela. En el Colegio José Arrieta, invitamos a los padres y apoderados a ser agentes activos de este proyecto, asumiendo una corresponsabilidad real en el desarrollo ético y afectivo de sus hijos.